Loreana Durán analiza cómo la enodiplomacia utiliza la cultura vitivinícola como patente identitaria, como instrumento de soft power y como herramienta de atractividad territorial
Loreana Durán analiza cómo la enodiplomacia utiliza la cultura vitivinícola como patente identitaria, como instrumento de soft power y como herramienta de atractividad territorial